Guilty
Capitulo 001:
Caminaba algo sobrio, con la vista nublada por los oscuros y tenebrosos bosques de mi pequeña ciudad, deseando encontrar el mal o la muerte por esa zona, no soportaba vivir con un peso de más encima.
— ¿Qué te propones hacer para matar este maldito aburrimiento? — pregunto cortando algo de césped con sus manos.
—Mmm…— pensé. — ¿Qué te parece hacer una carrera? — observe a mis alrededores… ningún auto en movimiento ni una persona caminando.
— ¿De donde hasta donde?
—De aquí hasta la cuadra de…— volví a ponerme pensativo. —Hasta la última cuadra— eran solamente seis cuadras.
— ¡Si yo llego en primer lugar tu debes hacer algo por mí! — me desafió mi hermano menor, Nicholas mientras se ponía de pie.
— ¿Qué te hace pensar que tu ganaras? — imite su acto
—Lo sé, es un presentimiento— carcajeo.
—Y… ¿Cuál es la apuesta?
—Tres pizzas más la bebida— arqueo una de sus finas cejas.
— ¿Tres? — abrí grandes los ojos lleno de sorpresa.
—A ti te encantan y a mi igual ¿No es así?
—Claro
— ¿Trato? — se acerco a mí y extendió una de sus manos.
—Trato— estreche su mano.
La calle de nuestro vecindario se encontraba casi desierta, no había ruido alguno, supuse que sería todo de lo más normal.
Nos colocamos en posición, nos miramos amenazadoramente a los ojos y nos echamos a correr… por pizza y una deliciosa bebida era capas de hacerlo todo.
Llevaba la delantera y solo faltaban dos cuadras, pero tuve mala suerte cuando tuve que frenar de golpe para ajustar los cordones de mis zapatillas.
— ¡Hey! — le grite a Nick una vez que el paso corriendo a toda velocidad a mi lado y golpeo mi nuca.
— ¡Empieza a contar el dinero que tienes! ¡Debes pagarlo todo! — río victorioso de mi apenada situación.
Le di la última vuelta a los hilos de mi zapatilla y me volví a poner de pie para continuar con la apuesta, pero ya sería inútil, estábamos llegando al final. Él volvió a quitar la vista del frente para clavarla en mí.
— ¡Falta poco Joseph! — seguía riendo sin quitar la vista de mí.
— ¡NICHOLAS CUIDADO! — grite al ver que un vehículo venía a toda velocidad…
—Doctor…— se levanto de un disparo mi madre al ver que el hombre se acercaba a nosotros. —Dígame como esta mi pequeño— pidió entre sollozos.
—Lamento informales que…— cambio aquel frío rostro por uno más sensible. —Nicholas no se encuentra bien, se encuentra en coma, tiene varias lastimaduras en el cuerpo y a toda esta tragedia le sumamos la fractura de cráneo.
Al escuchar cada dolorosa palabra tome mi nuca entre mis manos y solo me preguntaba reiteradas veces ¿Qué hiciste? Mi madre se hundía en un llanto incontrolable, protegida por los brazos de mi padre mientras que mi hermano mayor, Kevin, le explicaba la situación a mi pequeño hermano Frankie.
Una hora, dos horas, tres horas y no había noticia alguna, sentía que estallaría en cualquier momento.
—Mamá— me acerque a mi madre, quien estaba sentada en una silla mojando la camisa de papa con sus dolorosas lágrimas.
— ¿Si Joe? — limpió sus ojos e intento sonreír.
— ¿Podrías prestarme un dólar? Quiero ir por algo de beber, te lo devolveré en casa.
Entre sollozos abrió su cartera y de allí me entrego un dólar.
—Gracias. Recuerda que todo saldrá bien— intentaba convencerla con palabras que ni siquiera yo creía.
Asentio con su cabeza y volvió a refugiarse en los brazos de mi padre.
Fue una mentira, no acostumbraba a mentir y mucho menos a mi familia pero en esa situación era necesario.
Al alejarme de mi familia, guarde el dólar en mi bolsillo trasero del pantalón y desvíe mi andar hacía la sala donde se encontraba mi hermano.
Me pare enfrente de la gran puerta color blanca, que tenía en el medio una enorme ventana, mire a mis alrededores para asegurarme de que ningún medico o enfermera me viera… ¡Suerte la mía! El pasillo era un desierto. Mire a través de la ventana… a mi hermano, allí estaba, conectado a un respirador artificial con los ojos cerrados.
Capitulo 002:
Una horrible sensación recorrió mi cuerpo entero, una sensación que tiene nombre: culpa. Nunca había visto a alguno de mis hermanos en esa escalofriante situación, era la primera vez que veía a uno de ellos en aquel estado y lo peor de todo… el culpable era yo.
Mis ojos no se despegaron de el por unos largos minutos.
—Disculpe joven, usted no puede estar aquí— exclamo una de las enfermeras mientras jalaba de mi brazo.
—Es mi hermano— manifesté manteniéndome firme ante su intento de alejarme de allí.
—Le hablo en serio, por favor, debe retirarse inmediatamente de aquí, el doctor vendrá pronto y si no se retira podrían llamar al personal de seguridad.
—Ok, ok, no hace falta, ya me retiro.
Mire a mi hermano a través de la ventana una vez más y me despegué de allí.
Camine a pasos pesados hasta la maquina de comida, saque un refresco y lo bebí mientras volvía hacía donde se encontraba mi familia.
— ¿Noticias? — fingí que estuve todo el tiempo en la maquina de comida bebiendo el refresco.
—Aún nada— contesto Kevin con la vista perdida en el suelo.
—Hijos, vayan a casa a descansar, son las dos de la madrugada— hablo por fin sin sollozos mi madre, quien tenía los ojos casi rojos producto al llanto.
—No mamá, no te preocupes, yo me quedare aquí— exclamo mi hermano mayor levantando la mirada, tenía los ojos llorosos… con razón los ocultaba en el suelo, odiaba que lo vieran llorar.
—Frankie se durmió— acaricio el cabello de mi pequeño hermano.
—No se preocupen, ustedes quédense y yo llevare a Frankie a casa— lo tome en brazos.
Tome las llaves del automóvil de mi padre, me coloque mi abrigo y cargue a mi hermano hasta el vehículo, lo puse en marcha y maneje con la vista fija en el frente hasta mi casa.
— ¿Joe? — pregunto la voz adormilada de mi hermano.
—Shh… duerme— lo recosté sobre las sabanas de su cama.
Verifique de que no hubiera nada extraño en la casa y la cerré bajo llave.
Mientras conducía de regreso hacía el hospital escuchaba una voz en mi cabeza que me culpaba de todo lo que estaba sucediendo.
—Calmate, calmate, es tu conciencia nada más Joseph… ahora habla— me reiteraba a mi mismo con la vista en el camino.
Estacione el auto y entre corriendo al edificio. Allí se encontraba mi familia de pie, mi madre cubría su rostro con sus manos, Kevin mantenía la cabeza agachada y mi padre tenía una de sus manos en el hombro de mi madre con la mirada en el suelo.
— ¿Sucedió algo? — susurré con la voz quebrada.
—Joe— mi madre corrió a mí y me dio el abrazo más fuerte que alguna vez pudo darme.
—Mamá…— acaricie su espalda. — ¿Qué sucedió con Nick?
Unos segundos de silencio rondaron allí, solo se oían los sollozos de mi padre y mi hermano mayor acompañados por el llanto incontrolable de mi madre, algo no andaba bien.
—Hijo…— mi madre se desprendió de mi hombro y me miro directo a los ojos. —Nick… Nick… él…— balbuceo.
Estaba deseando que no sea lo que mi maldita conciencia me decía.
Mi padre se acerco a mí, sus ojos derrochaban lagrimas y su rostro estaba completamente húmedo.
—Díganme— suplique mientras un nudo se formaba en mi garganta.
—Hijo… Nick... — guardo silencio y seco sus ojos. —Nick murió.
En ese instante sentía que el nudo que tenía en mi garganta no podía retenerlo más, lo libere y mis ojos se llenaron rápidamente de lágrimas, pronto me encontraba en la misma situación que ellos.
Al día siguiente mis padres se ocuparon del funeral, algo de lo que no quería ser un presente pero asistí obligado por mi familia. Por decisión familiar, el cuerpo de mi hermano estuvo en el medio de la sala de estar en un cajón.
—Todo esto es tu culpa Joseph— decía esa oscura voz dentro de mi cabeza.
Observaba a mis alrededores… todos mis familiares, amigos y conocidos de Nick estaban devastados.
Me senté en el enorme sofá de casa, el cual estaba vació, con la conciencia llena de culpa. Pronto a mi lado se sentó una chica acompañada por dos chicos.
—No, no puedo creerlo… pero… ¿Cómo? — balbuceaba desesperada la muchacha con todo el maquillaje corrido por todo el rostro. —Rayos ¿Alguien sabe? — miraba desesperadamente a sus alrededores. — ¿Tu sabes como? Tu eres el hermano, debes saberlo— apoyo su mano en mi brazo.
—Eh… yo… es que…— mire al suelo de inmediato.
—Dime por favor, el era…— sin poder terminar de hablar se echo a llorar.
Me quede solo unos minutos en silencio y fue cuando decidí contarle a la desesperada chica la historia de cómo vi morir a mi hermano.
— ¿Y no hiciste nada? Eres…— tapo su boca buscando un termino que sonara adecuado… creo. —Un maldito ¿Ves todo este caos? ¡Tu lo ocasionaste! ¡Ojala TU te mueras! — grito entre el llanto y se puso de pie.
Genial, no solo yo me culpaba de la situación, sino también las amistades de Nicholas.
Capitulo 003:
Otra vez me quedaba solo en el sofá con los ojos en el suelo.
—Ya cerraran el cajón ¿No te acercaras? — escuche la quebrada voz de mi hermano mayor.
Mis ojos se cristalizaron fulminado por el dolor… así que decidí acercarme para darle la última despedida a mi hermano. Con las fuerzas suficientes mire su rostro… pálido y fue cuando nuevamente la culpa recorrió todo mi cuerpo y las ganas de sacudirlo para comprobar de que no estuviera muerto eran inaguantables, pero de todas formas no lo hice, cerraron el cajón antes de lo que espere.
No tenía el valor suficiente para ir al entierro así que no acudí.
Los días siguientes fueron verdaderamente incómodos, casi todos los días iban a casa diferentes personas para investigar más sobre la muerte de mi hermano, claro me interrogaban solo a mí, pero no les di respuesta alguna ¡Llego a ir la policía! Pero de todas formas preferí quedarme callado, no hablar con nadie y dejar que la culpa me comiera lentamente.
Volver a mis estudios no fue fácil ni agradable, todos los días era el tema de conversación entre los estudiantes y profesores, que detestable. Por esa razón decidí continuar la secundaria en un colegio diferente; vivías en un cuarto y tomabas las clases en un edificio vecino… bastante cómodo y con buenas amistades.
El bosque se oía escalofriante, se oían aullidos de perros y animales entre los arbustos, deseaba que uno de ellos se me arrojara encima y acabara con mi maldita vida. Fue entonces cuando sentí que los ruidos se aproximaron a mí, me quede inmóvil… observando a mí alrededor, sentía que daba vueltas… si, había estado bebiendo alcohol con un par de amigos, no sabía como terminar conmigo mismo así que recorrí a la bebida para que esta acabase conmigo.
A los pocos segundos un hombre se me arrojo encima, arrojándome al suelo, me miro con los ojos bien grandes… no pedí ayuda a gritos, tampoco intente resistirme…
Hayley:
Diez y media de la noche, once, once y media, doce, doce y media y nada, el restaurante estaba cerrando y mi cita aún no daba señal de vida. Mire mi celular… ningún mensaje ni llamadas perdidas de él.
—Disculpe señorita, ya debemos cerrar— dijo una camarera detrás de mis espaldas.
—Si, de todas formas ya me iba.
Tome mi cartera y saque dinero para pagar el café que había bebido durante la espera. Deje el dinero sobre la mesa y volví al colegio con una noche fría, desprotegida de cualquier peligro.
— ¿Dónde andaba señorita? — pregunto una fría voz adulta… la directora.
—Solo salí a tomar algo de aire, nada más.
— ¿Tan arreglada sale a tomar aire? ¿Por qué no abrió la ventana de su habitación y ya? — se cruzó de vasos.
Me sentía débil ante su penetrante mirada y su fría posición.
—Que sea la última vez que sale, sabe lo que sucederá si la vemos de nuevo ¿Verdad?... —
—Me suspenderán de este colegio, lo sé— le interrumpí alzando la mirada.
—Exacto, debería repetírselo cada vez que sale así, se salvo de no recibir ningún castigo. Ahora vaya a su dormitorio a dormir, buenas noches.
La estricta directora desapareció tras el oscuro pasillo que la conducía hacía su habitación. Lo mismo hice yo, volví a mi habitación caminando a gran velocidad, cerré mi puerta con seguro y guarde todo lo que debía llevar a clases al día siguiente en el interior de mi morral y deje sobre la silla de mi escritorio la ropa que vestiría. Perfecto, todo estaba listo.
Fui al baño y allí me quite el poco maquillaje que había aplicado y la ropa que llevaba encima para reemplazarlo por mi pijama rojo a rayas.
—Me arregle tanto y nadie siquiera lo vio, ni Joe, fue en vano todo esto— me dije a mi misma mirándome al espejo.
Apague mi velador, que se encontraba sobre mi mesita de luz, y me envolví entre las suaves sabanas de mi cama para tener unos dulces sueños.
Capitulo 004:
A la mañana siguiente desperté por el chillón ruido que emitió mi despertador al sonar. Lo tome y lo arroje al suelo.
—Eso te pasa por ser tan chillón— bufé.
Tire las sabanas hacía un costado y me levante con pocas ganas de la cama. Tome mi ropa y me encerré en el baño para darme una reconfortante ducha tibia.
Me seque, me vestí, cepille mis dientes y peine mi cabello, agregue algo de brillo rosado suave sobre mis labios. Coloque mi morral detrás de uno de mis hombros y partí hacía clases.
— ¡Hayley! — escuche un fuerte grito detrás de mis espaldas mientras intentaba caminar entre el gentío hacía clases.
Me di media vuelta y allí iba corriendo hacía mi... mi mejor amiga, Susan.
— ¡Te estoy persiguiendo desde que saliste de tu habitación! ¡No te he alcanzado porque estan colmados los pasillos! — exclamo exhausta
—Seguro. Buenos días— sonreí algo adormilada aún, odiaba levantarme temprano.
—Buenos días y… ¿Cómo estas? — retomamos la caminata hacía la primera clase del día.
—Bien, bien ¿Tu? — observe a mi alrededor y no lo veía.
—Bien, bueno ya basta de esta estupida conversación ¡Cuéntamelo todo! — dijo muy entusiasmada, por poco no saltaba.
— ¿Qué cosa? — pregunte entre risas, su actitud chismosa me producía risas.
—No te hagas la tonta Hayley, tú sabes de que te hablo ¿No? — enarco una ceja.
—No.
— ¡De tu cita con Joe! ¡Cuéntamelo todo! ¡¿A dónde fueron, qué cenaron, que hicieron, llego tarde, tu llegaste tarde, se besaron?! — pregunto tan alterada y hablo tan rápido que su lengua se trababa.
—Susan, Susan… calmate— intente calmarla, todos los estudiantes tenían la mirada sobre nosotros y me incomodaba. —Todas esas preguntas tienen una sola respuesta.
—Ya, ya, dímelo— insistió como una niña pequeña de tres años.
—Joseph… bueno, Joe… me dejo plantada— agache la mirada. —Nunca llego y nunca me llamo ni me envió ningún mensaje de texto para avisarme que no iría.
—Oh Hayley, como lo siento— apoyo una de sus manos sobre mi hombro. — ¿Hablaras con el?
—No lo sé ¿Por qué preguntas?
—Porque se sientan juntos en Química y el ya esta allí.
Levante la mirada, mi amiga tenía la completa razón, allí estaba sentado en las altas sillas del laboratorio, con la mirada sobre la ancha mesa.
—Suerte, nos vemos luego, yo iré con Christopher— sonrió una ultima vez y partió a sentarse con nuestro amigo en común.
Trague saliva por los nervios que sentía, acomode mi morral y camine hacía mi lugar diario de todos los malditos Lunes, a su lado. Comencé a quitar del interior de mi mochila mis cuadernos y los deje sobre la mesa.
—Gracias eh— emití con sarcasmo mientras me sentaba en la silla correspondiente.
— ¿De que hablas? — exclamó con un tono de voz bastante serio.
—Bromeas ¿Cierto? ¿O lo olvidaste? — mire su perfecto perfil.
—Hablo en serio— giro lo suficiente su rostro como para mirarme.
¡Dios santo! ¿Desde cuando Joseph era tan pálido? ¿Siempre había sido así y yo no lo había notado? Sus ojos estaban más serios que nunca y reflejaban cansancio.
—Me dejaste plantada Joseph en la cita que planeamos desde la semana anterior, lo peor es que ni siquiera avisaste— mire al frente luego de terminar de hablar.
—Me hubieras llamado tú, sabes que aún no recargo mi celular porque no he podido salir de aquí. El hombre no debe ser siempre el culpable y las mujeres deberían dejar de hacerse las victimas— mantenía ese tono de voz serio al pronunciar cada palabra. Quito su fulminadora mirada de mí y la enfoco nuevamente en la mesa.
— ¡Hey! ¡No me hago la victima! Y lamento haber sido…— fruncí mis cejas en busca de una palabra adecuada. —Tan desatenta— dije con un nudo que se formaba lentamente en mi garganta.
El profesor entro con su enorme maletín negro al salón, lo dejo sobre su escritorio y aquí vamos… ¡Dos horras aburridísimas de clases!
¿Cómo es que ninguno de los dos murmuraba palabra alguna? Me sentía incomoda y extraña.
Sonó la campana, termino la clase. Junte mis cosas y me agache para tomar mi mochila, cuando la puse sobre mis piernas mire a mi costado izquierdo, donde supuestamente se encontraba él, pero él ya no estaba, había sido más rápido que yo y ni siquiera me espero.
Capitulo 005:
Termine de guardar mis útiles en el interior de mi mula y salí del salón acompañada por mis dos amigos: Susan y Christopher.
— ¿Han hablado con Joseph? — les pregunte a ambos mientras caminábamos por los intransitables pasillos.
—No, solamente nos saludamos pero ninguna charla ¿Tu no? — pregunto con asombro, y vaya asombro.
—Tampoco— lo que habíamos conversado previo a clases no era una conversación.
—Lo note— carcajeo. — ¿Qué sucedió? ¡Aseguro que ayer tenían unas enormes sonrisas en sus rostros! — siguió riendo al notar que en un día las cosas habían dado un giro de 360º.
—Ayer— susurré.
—Pero te hablo en serio Hayley, por la mañana de ayer sonreían entusiasmados por la cena que tendrían ¿No es asi?
—No lo sé Chris.
Y fue en ese momento cuando pasamos por al lado de él, su espalda estaba apoyada en su casillero, con la mirada en el suelo y de brazos cruzados.
— ¿Cuánto tiempo más seguirán aquí? — pregunte intentando de evitar tocar el tema anterior.
—A mi me quedan solo dos horas de clases— emitió Chris.
—A mi tres— aporto Susan con una sonrisa vaga en el rostro.
— ¿Qué clases te faltan? — miré a Chris.
—Una sola: Artes visuales.
— ¡Estaremos juntos! Esa es mi última clase— exclame con bastante entusiasmo.
— ¡Genial!
La clase de Artes visuales era mi favorita, todas las actividades que nos dictaba la profesora las realizaba con mucho entusiasmo y siempre salía con una sonrisa de aquel salón… sin dudas, ese día necesitaba de aquella clase.
Llegue al enorme salón, acompañada por mi mejor amigo, buscamos un lugar entre todos los estudiantes y nos colocamos nuestros delantales.
—Mira Hayley— exclamo mi amigo tras mis espaldas mientras yo le agregaba verde a una obra.
— ¿Qué…?— volteé mi rostro y… ¡Mi amigo me pinto el rostro con acrílico rojo!
—Eres un maldito— apreté mis dientes y el se alejo lentamente de mí a carcajadas. —No te salvaras.
La profesora de la clase huyó de la clase para buscar sus papales a la dirección, gracias a su salida, no tendría adulto que me supervise y podría vengarme de mi amigo.
—Ven aquí Hayley— abrió sus brazos caminando hacía mi nuevamente.
—No, aléjate— dije entre risas mientras retrocedía y observaba su delantal enchastrado con acrílicos frescos.
— ¿Por qué? Quiero demostrarte lo mucho que te quiero con un fuerte, fuerte abrazo.
Intente, huir… que pésimo intento, mi amigo me envolvió en sus brazos por un buen rato, cuando miré mi ropa parecía que me había llevado un arco iris por delante gracias a su pesada broma.
La clase finalizo cuando la profesora entro y sonó la campana, gracias a su despide y la velocidad que salían mis compañeros de clase, nos salvamos de un enorme castigo. Nos quitamos los delantales velozmente y salimos del taller lo más rápido que pudimos.
— ¿Hoy tienes algo que hacer Hayley? — pregunto mientras caminábamos de regreso hacía nuestros edificios.
— ¿Por la noche? No lo sé, supongo que no.
—Llámame, con los chicos organizamos algo en el cuarto de Ryan, solo debes llevar algo comestible.
—Lo haré— prometí. —Ya debo volver a mi edificio.
—Igual yo, mira… parece que lloverá— levantamos nuestras cabezas, el cielo estaba gris.
—Que lastima. Seguramente nos vemos de nuevo en un par de horas, adiós— bese su mejilla.
—Adiós Hayley.
Cada uno desvió el andar hacía su edificio.
Llegue a mi habitación y algo de mi ropa estaba llena de acrílicos secos. Me quite la blusa y me metí al baño para darme una ducha y quitarme algo de pintura que quedaba en mi rostro ¡Una hora estuve bajo la ducha para quitarme aquella pintura!
Revolvía mi cabello con una suave toalla con la intención de dejarlo seco, cuando escuche que llamaron a la puerta, sin peinar mi cabello y con la toalla en manos me acerque a atender.
—Hola— sonrió por inercia.
—Hola Joseph— seguramente mi rostro no mostraba más que una expresión congelada.
Capitulo 006:
Me crucé de brazos esperando a que dijera palabra alguna, pero al parecer el esperaba que yo hablara.
— ¿Qué haces aquí Joseph? — intentaba mantener mi rostro lo más serio posible.
—Quería hablar contigo— poso sus manos adentro de los bolsillos de sus ajustados pantalones.
—No quiero hablar contigo Adam.
— ¿Quieres que hagamos de cuenta que nada ocurrió anoche y que sigamos como antes? ¿O prefieres que las cosas continúen de esta forma: fingiendo que no nos conocemos, que nunca hablamos y que nunca sucedió nada entre nosotros? — quito una de sus manos de los bolsillos y la coloco en el umbral de la puerta.
—Ninguna— conteste en un gran suspiro.
— ¿Hice bien en querer venir a arreglar las cosas contigo?
Sus frías pero ciertas palabras me convencieron, estaba en lo cierto.
—Adelante.
Me hice a un lado de la puerta para dejarle el espacio suficiente para que ingrese a mi habitación.
—Creí que me dejarías allí afuera por un buen rato, no te imaginas en los aprietos que estaría si me hubieran visto por los pasillos.
—Claro que los imagino, en los mismos que estuve ayer por la noche— cerré la puerta tras mis espaldas.
—Oye ¿Y esto? — tomo mi blusa llena de acrílicos. Odiaba que cambiara de tema cuando se sentía incomodo.
—Mi blusa, era blanca y ahora tiene un arco iris— me senté sobre el cómodo colchón de mi cama. —Siéntate.
Accedió sentándose en la silla de mi escritorio que estaba cerca de mi cama.
— ¿Cómo sucedió? — pregunto entre carcajadas, adorables.
—En Artes visuales con Christopher— recordé el momento con una sonrisa de oreja a oreja.
—Christopher… ah ¿Sabes? No me agrada mucho ese muchacho.
— ¿Ah no? Hasta el día de ayer ambos compartían anécdotas divertidas y nos hacían reír a todos nosotros con sus bromas. Es más, cuando entraste aquí el fue el primero que te hablo y por el tu y yo nos conocimos.
—Si… pero, es que…— Guardo silencio. —Olvídalo y ¿Qué más hiciste el día de hoy?
—No mucho, estuve con Chris.
— ¿Toda la mañana? Oh ¿Qué hicieron? No es que me interese en ese sentido, ni que me moleste, solo quiero saberlo.
—Ni te lo imaginas— comencé por allí con un gran entusiasmo. —En el almuerzo me contó algunas anécdotas personas ¡Estan para morirse de la risa! Conversamos de todo, luego en Artes visuales tuvimos una especie de batalla con pintura y por eso quedo así mi blusa…— amaba la forma en la que su rostro iba cambiando de expresión de uno con una pequeña sonrisa a uno completamente serio. —Y seguramente esta noche saldremos.
No tengo la más mínima idea de porque dije que tal vez saldría con Chris, solamente iríamos juntos a la reunión de Ryan a reencontrarnos con amigos y ya.
— ¿Juntos? Wow, no tenía idea de que Chris era… tan… tan— parpadeo rápido buscando un término para finalizar su hablar. —Simpático con contigo.
— ¿En que planeta vives? Somos los mejores amigos, Adam.
—Me alegro de que tengas esa especie de amigos— hablo velozmente con ese tono de voz frío.
—En fin… ¿Hablaras?
Quería acabar de hablar de lo maravilloso que era mi amigo Chris, solo quería arreglar las cosas… si es que era posible.
—Claro que sí, a eso vine.
Inhalo algo de aire y sus ojos… ¿Color miel? Se centraron fijamente en mí.
—Escucha Hayley, lamento lo de ayer ¿Si? Tuve unos inconvenientes en el camino… inconvenientes familiares y por esa razón tuve que socorrer a ellos, pero no te preocupes que no era nada grave. Cuando llegue al restaurante… me lleve la inesperada sorpresa de que estaba cerrado y cuando vine aquí… las puertas ya estaban cerradas. Lamento haberte dejado plantada, no quería que eso sucediera ¿Me podrías perdonar?
Observaba a cada rincón de mi habitación pero siempre me encontraba sus ojos brillos en la espera de una esperanzada respuesta.
—De acuerdo, a veces hay que hacer cosas por la familia y debes socorrerlos.
Sonrío ampliamente exhibiendo sus perfectos dientes.
Se levanto de la silla y se acerco a mí con una sonrisa traviesa.
Coloco una de sus frías manos ¿Desde cuando eran tan frías? En mi cuello y enredo sus dedos en mi cabello. Sentía su dulce aliento chocar en mi rostro… fue entonces cuando detuvo su lento y torturador acercamiento.
Capitulo 007:
Frunció el seño y observo detalladamente mi rostro.
— ¿Te sucede algo? — Pregunte entre el incomodo silencio que quedo entre nosotros.
Él se puso de pie y comenzó a dar vueltas en la habitación con la nuca entre sus manos.
—No, no es nada— Mantenía su cien agachado.
— ¿Y entonces? — Me puse de pie para quedar a su altura.
—Te dije que no es nada— Su mirada era tan penetrante que lograba quitarme todas las palabras de la boca y dejarme en silencio.
Por mi atención fueron diez eternos segundos de silencio mutuo.
—Ya debo irme Hayley. Adiós.
Se marchó tan rápido de mi habitación que ni siquiera me dio la oportunidad de despedirme.
Al quedarme, nuevamente, sola entre cuatro paredes… no entendía nada de la situación. Pasaron unos minutos pensando en que tal vez volvería a explicarme, pero no fue así.
Horas y horas y me decidí a tomar mi celular.
— ¡Hayley! — Exclamó mi amigo al atender mi llamada.
— ¡Chris! — Dije con el mismo entusiasmo que el presento.
— ¿Y? ¿Iras a la junta de Ryan?
—Si iré— ¿Para que querría quedarme encerrada allí sin nada más que hacer que pensar?
— ¿Sabes donde es verdad?
— ¿En el edificio de hombres?
Emitió una risa, yo solo la acompañe con la mía.
—Además de quedar ahí…
—No, no se donde es la habitación de Ryan.
—No tienes de que preocuparte, a las 21:00 hs pasare por ti ah y cambio de planes, debes traer dinero.
—Ok, ok, te estaré esperando.
—Nos vemos en un rato.
Sin tener otro tema de conversación y sin esperar más, corte nuestra corta llamada. Miré mi reloj y este marcaba las 20:10 hs… aun me sobraba algo de tiempo para decidir que vestir.
Revolví todo mi closet en busca de un atuendo, allí encontré un Jean azul marino, una remera lisa sin mangas de color blanco y un saco fino.
Planche mi cabello y pinte mis labios de un color suave, nada exagerado ni llamativo, lista para una junta con amigos.
Tome mi celular que había dejado sobre mi mesita de noche y comencé a escribirle un mensaje de texto a mi amigo cuando llamaron a la puerta.
— ¡Estaba por enviarte este mensaje! — Reí al verlo a él detrás de la puerta.
—Llegue antes y te ahorre unos centavos.
—Si.
Tome mi pequeña cartera, donde llevaba el dinero y cerré mi habitación bajo seguro.
—Suponiendo que el clima no es nada agradable… adivina a quien encontré fuera del edificio cuando venía aquí— Comentó mientras caminábamos por los silenciosos pasillos de mi edificio correspondiente.
— ¿A quien? — Odiaba las adivinanzas y estaba algo distraída.
—A Joseph. Se mostraba misterioso, como si planeara algo, es más… apenas estrecho mi mano— Lo miré a los ojos intentando de descifrar que era lo que quería decir.
— ¿En serio?
—Si.
Salimos del edificio de mujeres sin ningún inconveniente. Afuera hacía frío y había probabilidades de que llovería en cualquier momento.
—Desapareció, debajo de aquel árbol estaba— Apunto con su dedo índice un enorme árbol. — ¿De que conversaron? Quiero decir si arreglaron sus cosas.
—Creo que sí.
—Grandioso ¿Y no lo invitaste a venir con nosotros?
—No, lo olvide— Estaba tan distraída intentando darle celos que olvide por completo invitarlo.
—No hay problema, en otra ocasión será— Sonrió.
Caminamos unos pasos más y luego estábamos enfrente del edificio de hombres.
—Maldita sea, el inspector cerro las puertas— Apretó sus dientes mientras intentaba abrir la gran puerta. —Deberemos entrar por atrás.
—Ok.
Retrocedimos cuidadosamente para poder entrometernos en la parte trasera del lugar y entrar por la puerta de la limpieza.
No emitimos ningún ruido sospechoso, fuimos cuidadosos y con el corazón en la boca llegamos a la puerta trasera del área de limpieza.
—Hayley— Entono Chris con un tono de voz preocupado mientras intentaba abrir la puerta con sumo cuidado.
— ¿Si?
— ¿Aquel no es Joe? —Señaló con su mirada… a Joe.
Pronto puse los pies en la tierra y desvíe toda mi atención hacía donde supuestamente se encontraba Joseph. Así era, él estaba con Tiffany, la chica más estupida del colegio, conversando animadamente uno muy cerca del otro.
Capitulo 008:
—Si, creo que es él— Susurré con amargura.
— ¿Desde cuando son amigos y se agradan tanto? ¿No que a el no le agradaba?
—Yo que se Chris ¿Pudiste con eso? — Le pregunte a mi amigo, que aún intentaba abrir la puerta, sumamente… ¿Celosa, furiosa?
—No aún no.
—Déjamelo a mí— Lo aparte de un fuerte empujón hacía atrás y con toda la rabia que recorría mi cuerpo, le di una fuerte patada a la enorme puerta de chapa roja, gracias al fuerte golpe esta se abrió y también atrapo la atención de Joe y Tiffany. —Entremos ahora— Le dirigí una fría mirada a Joe y me metí adentro del edificio, amigo, sin protestar, imitó mi acto.
Sin esperar más, cerramos la puerta y en un minuto ya caminábamos a una gran velocidad por los pasillos hacía el cuarto de Ryan.
—Estas celosa Hayley— Quebró nuestro gran silencio con aquel comentario acompañado de una pequeña carcajada.
— ¿De quién? ¿De Tiffany? Pff, no, claro que no— Exclamé, no quería recordar aquella escena.
—A mi no me puedes engañar— Enarco una ceja esperando a que le diera la razón.
—Chris no estoy celosa de Tiffany y por favor no me lo recuerdes.
Lo dije tan seria que mi amigo no toco más el tema, aunque debo admitir que en el fondo los celos me comían la imaginación.
—Aquí es— Se detuvo mi amigo enfrente de una puerta igual a los demás, con la única diferencia que llevaba otro número en el medio y se oía la fuerte música.
Le dimos tres fuertes golpes a la puerta con nuestros puños y esperamos respuesta.
— ¡Al fin llegan! —Exclamó con alivio al abrirnos la puerta. —Pensé que nunca más te vería por aquí.
—Era hora de regresar a los viejos tiempos ¿Cierto? — Musité con una sonrisa.
—Pasen chicos.
Entramos a la habitación de Ryan ¡No había tanta gente como supuse que lo serían! Se encontraban mis amigos de siempre y algunos estudiantes de clases menores, amigos de Ryan.
Embutimos pizzas y de beber… Coca- Cola. Era extraño que haya música a un elevado volumen en una habitación y aun más extraño que ningún inspector haya notado lo que sucedía.
—Iré a tomar algo de aire, aquí me estoy asfixiando— Susurró mi buena amiga Cassie.
—Que nadie te vea Cass, ten cuidado— Le advirtió Ryan mientras ella se ponía de pie y se colocaba su abrigo.
—Nadie me vera, despreocupate. En unos minutos volveré.
Nos sonrió una última vez y desapareció tras la puerta de madera que daba al pasillo.
Por nuestra parte seguimos embutiendo chatarra, compartiendo charlas y algún que otro juego con la música a un nivel más bajo.
—Hey, ya pasaron cuarenta minutos y Cass aún no vuelve— Comentó James mirando su reloj de mano.
— ¿La habrán atrapado? —Entone con preocupación.
—No lo creo, si no hubiera avisado, tal vez se fue a su cuarto— Aporto Susan,
Una hora después y ya eran las dos de la madrugada, algo tarde, suponiendo que en pocas horas debíamos ingresar a clases. Mis amigos quitaron la música y entre todos ayudamos a Ryan a dejar su cuarto en condiciones.
—A las 7:00 am nos vemos en clases— Carcajeo Ryan mientras cerraba la puerta de su habitación.
Las chicas volvimos a nuestro edificio con suma precaución y antes de meternos, cada una en su dormitorio, pasamos por el cuarto de Cassie… nada, estaba con seguro, nos dimos a entender de que tal vez ya estaba dormida.
Me encerré en mi habitación, controle que cada cosa estuviera en su lugar y me recosté en mi cómodo colchón bajo las sabanas tal como estaba, el cansancio me vencía y tenía fatiga de ponerme el pijama.
Pocas horas luego, sonó mi chillón despertador. De un salto me levante, tome mi ropa y corrí al baño para darme una reconfortante ducha y quitarme el olor a cigarrillo del cabello, bueno, no fumaba, pero algunos amigos sí. Salí del baño más despierta y vestida, el tiempo corría, por esa razón me arregle velozmente y los indicios de que estuve en una fiesta hacía unas horas… habían desaparecido.
Salí de mi habitación a toda velocidad acomodando mi mula tras mis hombros.
— ¡Me mataras de un susto! — Exclamé cuando alcé la vista y enfrente de mí se encontraba el.
—No era mi intención, vine a buscarte porque quiero ir al salón de clases contigo— Me sonrió con ternura.
—Ok, ok y ¿Cómo haces para que no te vean entrar aquí? — Le puse seguro a mi puerta y guarde la llave en el bolsillo de mi abrigo.
—Tengo mis trucos— Entono con una pequeña risita.
Caminamos cuidadosamente por los pasillos, por miedo de encontrarnos a alguna de las instructoras… éramos yo y el en el pasillo, nadie más, ninguna muchacha, ni un ruido, parecía que todas habían desaparecido.
Capitulo 009:
—Adam necesito preguntarte algo— Emití con un tono de voz apagado.
—Te escucho.
— ¿Qué hacías anoche conversando con Tiffany? — Tras mis espaldas cruzaba los dedos para que no pensara que le estaba celando.
El río divertido y luego me dirigió una mirada picara.
— ¿Por qué? ¿Te molesta?
—No, no, por supuesto que no, pregunto porque tú me comentaste que no te agradaba y fue extraño verlos conversar tan… divertidos.
—Solo la estaba esquivando, me reía de ella— Frunció sus cejas manteniendo la mirada en el frente.
— ¿Esquivando?
—Si, lo que en realidad sucedió es que ella comenzó a coquetearme y sus intentos por… bueno, tu sabes, eran tan absurdos e inútiles que eran a la vez graciosos— Carcajeo unos buenos segundos, seguramente había recordado la situación.
¿Tiffany coqueteándole a Joseph? Rayos, estaba por estallar en un grito. Todo el colegio sabía que entre Joe y yo nació algo, incluyéndola a ella ¿Por qué siempre intentaba entrometerse en mi camino y echármelo todo a perder? Ya no la soportaba y con eso había llegado al límite de mi paciencia.
—No sabía que Tiffany estuviese interesada en ti, eres apuesto y…— Pensé unos segundos. —Era de esperarse ¿No?
— ¿A que te refieres?
—A Tiffany le gustan todos los muchachos de este colegio y todos gustan de ella solo porque es rubia, hueca y tiene buenas curvas— Suponiendo como era Tiffany, a su lado yo no era más que una muchacha de cabello oscuro con forma de palo acompañado de prendas de vestir, solía ser el hazmerreír de mis amigos por no presentar curvas en mi cuerpo.
—Aguarda un momento— Me miro sin detener nuestro andar. —A mi no me incluyas en “todos”, no me gusta ni agrada Tiffany.
Por inercia le dedique una sonrisa, ya temía que el también fuese uno de los bobos enamorados de la rubia hueca del colegio.
Salimos del edificio de mujeres y caminamos, ya mas tranquilos, hasta llegar al edificio de clases, el colegio. La entrada estaba congestionada, se encontraban todos los directivos, profesores, porteros, alumnos y hasta oficiales de policía.
— ¿Qué sucede aquí? — Me puse de puntillas de pie para ver algo mejor.
—Nada Hayley, vamos a clases o llegaremos tarde— Me jalo del brazo.
—Aquí serán las clases, todos los profesores estan aquí ¿No los ves?
Me detuve y lo tome de la mano, wow, sentía que su piel quemaba a la mía.
Camino obligado a los tirones por mí y nos armamos el paso entre todo ese gentío.
—Aléjense muchachos, no pueden ver nada— Se nos puso en nuestro camino un enorme oficial de policía.
—No sin saber lo que sucedió— Insistí, algo me decía que no andaba nada bien.
—No señorita, en serio, no pueden estar aquí, vayan al salón de clases.
—Pero…
—Hayley el oficial tiene razón, nos podrán molestar o peor… un castigo— Volvió a tomar de mi mano para sacarme de allí.
Retrocedimos impulsados por el oficial y salimos de allí para entrar al colegio. Era tan lindo sentir su mano presionar la mía con fuerzas. Todos en el pasillo murmuraban cosas entre sí y mostraban rostros de asombro. Pude ver entre todo el gentío de estudiantes, en las escaleras a nuestro grupo de amigos.
—Mira allí estan— Los apunte con mi dedo índice.
Corrimos hasta llegar a ellos, el panorama no era nada alentador. Sus rostros estaban serios y agachados.
— ¿Qué sucede? ¿Sucedió algo malo? — Mi tono de voz animado desvaneció al oír sollozos.
—Hayley— Mi amigo Chris se puso de pie y corrió hasta mí para darme un fuerte abrazo.
—Chris… oye Chris ¿Por qué lloras? — Pregunte sin dejar de mirar a mis otros amigos, estaban en su misma situación, algunos se hacían los fuertes y evitaban el llanto, otros no podían evitarlo.
—Es… es… Cassie— Balbuceo, sus ojos estaban cubiertos de lágrimas. —A Cassie la asesinaron y la encontraron hace unos minutos, unos estudiantes, aquí a la entrada.
¿Qué? ¿Qué era lo que Chris había dicho? ¿Cassie muerta? ¿Habían asesinado a la chica más buena y dulce del colegio? Mi corazón latió con velocidad y mi estado no tardo mucho en cambiar, en segundos ya estaba llorando horrorizada, abrazada de mi amigo Chris, por lo que le había sucedido a una de las personas que más quería en aquel templo.
Capitulo 010:
— ¿Cómo que Cassie? No, no— Me aferré con suma fuerza a mi amigo.
Minutos aferrados llorando por la enorme desgracia con mi amigo y aún la campana no sonaba, daba la sensación de que nunca sonaría. Al levantar la vista divise a mi amiga Susan… la pobre estaba en la misma situación que yo así que tuve mejor idea que ir a ella y darnos apoyo mutuamente.
— ¿Pero… como es que todo esto sucedió? — Pregunte atónita.
—No lo se Hayley, nosotros creemos que sucedió cuando salió de la habitación de Ryan ¡Por esa razón no volvió! Somos unos inútiles buenos para nada, si alguno hubiera ido con ella nada de esto hubiera sucedido— Oculto sus ojos rojos e hinchados entre sus manos.
—Calmate Susan, esto no es culpa de nadie— Susurró desde su posición Ryan. —Nadie lo imagino.
En ese entonces la campana se hizo notar pero nadie entro a su salón de clases. La estricta directora reunió a todos los estudiantes en el gimnasio del colegio, ya que éramos demasiados, para comentarnos sobre lo ocurrido.
—Alumnos, se que es difícil de creer con lo que nos encontramos esta mañana aquí. También se lo mucho que todos apreciaban a Cassie pero recuerden, mientras ella este en nuestros corazones… seguirá viviendo. No se preocupen que nada les sucederá, los oficiales se encargaran de las investigaciones pero por el momento lo único que podemos hacer es rezar para que encuentren al asesino y por la familia de Cass que esta atravesando una situación… horrorosa. Si lo hacemos juntos, pronto podremos volver a la normalidad. Que tengan buen día estudiantes.
La directora se retiro del gimnasio y todos nosotros volvimos atónitos a nuestros salones.
Volver a la normalidad era una tarea imposible por lo menos para mí. El saber que no sabíamos si el responsable de la vida de Cass estaba entre nosotros o no, me producía una sensación, miedo.
En clases no podía concentrarme, no podía tomar los apuntes necesarios, tampoco conversaba, nada, solo pensaba en Cass. Por suerte sonó la campana del almuerzo, junte mis cuadernos y útiles del banco y los guarde en el interior de mi mula para irme a la cafetería en compañía de Joseph.
— ¿Qué pedirás? — Pregunto intentando hacerme caer de mi nube de ideas extrañas.
—No lo se, no tengo idea cual será la especialidad del día de hoy.
Termine por elegir un sándwich de pollo y vegetales con un jugo de naranja. Tomamos asiento en una mesa apartada de mis amigos. Mientras comía note que mi… ¿Amigo? No había pedido más que un refresco que a penas probó.
— ¿Qué? ¿No comerás nada?
—No tengo apetito el día de hoy.
Me sentía incomoda comer enfrente de el, porque el no comía ni bebía nada, solo me observaba. Termine dejando la mitad de mi sándwich.
Entre charlas y risas volvimos al salón de clases pero no había nadie allí, nos tomamos las molestias de esperar media hora pero la profesora no dio señales de vida, tal razón por la que decidimos marcharnos de allí.
— ¿Me quieres acompañar hasta mi habitación? — Pregunte antes de que tomáramos caminos separados.
—Me gustaría— Sonrió mientras tomábamos el camino hacía el edificio de mujeres.
En pocos minutos ya estábamos entrando a mi habitación. Arrojamos nuestras pesadas mochilas al suelo y nos sentamos sobre el colchón.
—Ahora es mi momento de preguntarte algo a ti— Emitió mientras rascaba su nuca.
—Dime.
— ¿Qué hacías ayer por la noche con Chris? — ¿Comenzaría con un largo cuestionario? No estaba de humor para contestar uno.
—El paso por mí y nos fuimos juntos a la junta de Ryan— Me deje caer hacía atrás sobre mi cama.
— ¿Sabes que pienso? Chris esta enamorado de ti.
Maldita sea ¿A caso no notaba que Chris estaba loco por mi amiga Susan y no por mí? ¿Tampoco notaba que el único que atrapaba toda mi atención era él? ¿No era algo obvia? Estupido Adam.
— ¿Y si fuera así…? Supongo que no tiene nada de malo. Chris y yo… amigos desde que entramos aquí… juntos, jamás lo había pensado, quedaríamos bien ¿Verdad? — Era tan divertido ver como su rostro se llenaba de molestia. —Es una buena idea Adam, aparte es guapo.
—A mi no me agrada mucho la idea— Susurro con una mirada más que sería.
— ¿No? — Fingí verme sorprendida ante su respuesta.
—No, tampoco harían linda pareja, te verías mal con el y no se atrevería a tocarte ni un pelo el maldito, lo matare antes de que lo haga.
Me eche a reír a carcajadas ¿Tan tierno podía ser aunque estuviera celoso?
—Tonto
Me di la vuelta a un costado para mirarlo a los ojos ¿Estaba paranoica o sus ojos estaban marrones? ¡El día de ayer los tenía color miel!
Capitulo 011:
— ¡Usas lentes de contacto Adam! ¡No lo sabía! — Le exclamé sorprendida.
— ¿De que hablas Hayley?
—El día de ayer tus ojos eran de color miel y hoy estan profundamente marrones.
—Es solo tu imaginación.
Tal vez, lo de Cass me había afectado mucho.
—Si, puede ser.
Me aproxime a él unos centímetros y acaricie con la yema de mis dedos su frío pero perfecto rostro sin cortar el contacto visual.
— ¿Te encuentras bien? — Pregunte al sentir sus frías caricias en mi mano.
—Perfecto ¿Por qué preguntas?
—Tu piel… esta tan fría ¿No estarás enfermo?
—Hayley— Emitió entre risas. —Estoy bien, es algo normal de mí.
—Oh, ya comenzaba a preocuparme.
—Ya puedes despreocuparte.
Comenzó a acercarse a mí con suma lentitud, oh no, aquí vamos de nuevo. Poso una de sus manos en mi cuello y esta se enredaba con algunos mechones de mi cabello. Su fresco aliento chocaba en mi rostro haciéndome sentir que mi corazón saltaría de ansiedad de mi pecho en cualquier momento. Una vez que estuvimos aún más cerca uno del otro, él cerró sus ojos, imite su acto esperando con ansias aquel momento en el que nuestros labios chocaran con los míos. Gracias a Dios no tuve que esperar muchos segundos los que tuve que esperar… por fin, luego de varios meses esperarlo sentí sus labios hacer contacto con los míos. Maldición, el capturaba de una manera tan sensual y delicada mis labios que me hacía sentir que mis hormonas explotarían. Sin darnos cuenta, la velocidad iba aumentando, el beso perdía su inocencia y se tornaba un beso más apasionado.
—Hayley— Separo lentamente sus labios de los míos en busca de aire.
— ¿Qué? — Me encontraba en su misma situación.
—Creo… creo que no esta bien.
— ¿Qué cosa no esta bien?
—Esto.
— ¿Ha? ¿Pero que estas diciendo?
—Si ¿Sabes? Estoy diciendo cualquier cosa, es… solo… tengo un fuerte dolor de cabeza, perdóname, no estoy muy bien. Discúlpame Hayley, también suelo ponerme algo nervioso— Se termino por alejar de mi rostro y se sentó con la mirada en el suelo.
— ¿Nervioso? — Me senté a su lado intentando se encontrar su mirada nuevamente.
—Si, bastante torpe y siento que cometeré un error… un grave error.
— ¿De que hablas? — Fruncí el seño.
—Olvídalo, yo me entiendo.
Con mi subconsciente aún vivo, fueron unos largos minutos de silencio entre ambos. El se mantuvo con la cabeza entre sus manos y agachada, solo oía su respiración…
—Hayley— ¡Al fin hablo! Levanto su nuca y me miro. —Tú me gustas.
Mis ojos se abrieron sorprendidos y mi corazón se detuvo en seco.
— ¿Qué? ¿Pensaste que jamás lo diría? Lo sabes.
Quería decir miles de palabras, quería sonreír ampliamente pero la valentía me traicionaba, seguramente mi expresión, en ese momento, no era la más bonita.
—La forma en la que te miro, en la que te hablo, en la que te presto atención ¡En lo torpe que actuó cuando estoy contigo! ¿A caso no lo notas?
¿Por qué cuando no quería su atención sobre mí no la quitaba?
Levante la vista y me encontré con aquellos hermosos ojos en la busca de una respuesta en los míos.
Aún atónita por su confesión tan esperada, abrí mis ojos y lo envolví entre ellos.
—Si, pensé que jamás me lo dirías— Suspire mientras aspiraba su embriagadora fragancia varonil.
Se alejo con lentitud de mi cuerpo y tomo mi rostro entre sus frías manos, clavándome aquellos ojos marrones sobre los míos.
— ¿Y tu… también…?
— ¿A caso no actuó con obviedad?
Y nuevamente nuestros labios se volvieron a unir pero esta vez con más seguridad. Mil sentimientos sentía que se mezclaban en aquel dulce beso.
Nos recostamos sobre el colchón de plumas con delicadeza, su cuerpo se acerco más al mío y sus manos se posaron debajo de mi remera, con estas que parecían hielo despertaba todos mis sentidos.
Sus eufóricos y apasionados labios se trasladaron a mi cuello el cual fue devorado con euforia, locura y… violencia.
Capitulo 012:
Sentía que mordía mi piel, que sus manos arañaban mi espalda ¡¿Qué estaba haciendo?! ¡¿Qué era lo que quería hacer?!
—Joseph… Joseph— Exclame para que se detuviera.
Hasta que sentí que sus dientes mordieron a mi cuello de una manera tan dolorosa, parecía que intentaban asesinarme.
— ¡Espera un momento! — Junte fuerzas y logre quitarlo de encima. — ¿Qué rayos es lo que estas haciendo?
Él me miro con los ojos bien abiertos como dos platos, luego los paseo por toda la habitación.
— ¿Ves? — Se puso de pie. —No… no puedo, no quiero— Camino desesperado de un lado a otro.
— ¿No puedes? ¿No quieres? ¡Explícate!
— ¡No se como explicártelo! ¡No me entenderías! — Levanto el tono de voz.
—Si me lo dijeras tal vez te entendería— Intente mantener mi voz calmada, no estaba de ánimos para discutir.
—No claro que no y ahora perdóname pero debo irme— Articulo sin sentido alguno.
Camino con velocidad hacía la puerta, giro la perilla y salió de esta cerrándola de un fuerte golpe.
¿Qué era lo que acababa de suceder? No entendía nada. Estire mi cuerpo sobre el acolchado… estaba con todo el cansancio de la noche anterior y lidiaba con la muerte de Cassie, era demasiado, por lo tanto dormí toda la noche.
A la mañana siguiente desperté por la chillona campana de mi despertador. Aunque había dormido más de lo planeado, desperté adormilada y con ganas de golpear al primero que se me cruzara ese día.
Tome la ropa que vestiría ese día y camine hasta el baño con la esperanza de que el agua de la ducha me despertara… y así fue. Me vestí con el Jean ajustado que había elegido, una remera gris muy común y una camperita blanca. Me paré enfrente del espejo y jugueteé con mi cabello pensando en como lo llevaría ese día, al final mucho no le hice, lo deje suelto y cepillado. Enarque mis pestañas y le puse algo de brillo a mis labios.
Tome mi morral y lo coloque tras mis hombros, le dieron tres golpes a la puerta y corrí a ella para abrirla con una enorme sonrisa… Susan.
— ¡Hayley! Llegue a tiempo.
—Oh Susan… Buenos días— Emití con un tono de voz decaído mientras mis labios quitaron la sonrisa y cerré la puerta de mi habitación como todas las mañanas que iba a clases.
— ¿Qué esperabas? ¿Qué fuera Joseph? — Dijo con una risa entre sus palabras.
—No, no… bueno, si.
— ¿Estuvieron juntos luego de clases? ¡Dios, cuéntamelo todo YA!
A veces odiaba que mi amiga fuera tan entrometida en mis asuntos amorosos y personales, pero al fin y al cabo era la única que me daba un sabio consejo.
—Nada, nada— Esquive el tema.
—Cuéntamelo— Siguió insistiendo. —Me arrodillare, si es lo que quieres.
Era capas de hacerlo pero vergüenza no quería pasar aquella mañana.
—Solo espera que lleguemos al colegio, aquí nos oirán todas y no quiero ser el tema de conversación el resto del día.
Asintió con la cabeza y caminamos por el poco pasillo que aún nos quedaba por recorrer, por el pequeño parque que separaba los edificios del colegio y por fin pisamos el lugar del estudio.
— ¡Ahora si, dímelo! — Casi daba un saltó del susto que me dio con aquel entusiasta tono de voz.
—Ayer estuve con Joseph en mi habitación.
Susurré con cuidado, apenas aquellas palabras salieron de mi boca mi amiga se quedo boquiabierta.
— ¿Y… y… que hicieron?
Sus balbuceos y su expresión mal pensada me produjo una carcajada de largos segundos.
—De hecho salimos de clases y nos fuimos directo a allí, estuvimos un rato conversando y ahí… me dijo que le gusto.
Susan dio un salto de felicidad ¡Parecía más contenta que yo misma!
—Amiga, yo sabía, lo sabía y es más ¡A ti te gusta desde el día que piso este colegio! — Grito llena de emoción y sentí que el colegio se detuvo a oírnos.
—Cállate— Susurré. —No hace falta que se entere todo el colegio.
—Oh disculpa.
Retomamos nuestro camino al salón de clases, entramos y el profesor ya se encontraba quitando las cosas del interior de su maletín, todos los alumnos en sus respectivos lugares… llegamos tarde. Disculpe mi retrazo y camine hacía mi lugar que compartía con Joseph a diario y en donde se suponía que debía estar… pero no se encontraba allí, su lugar pegado a la pared estaba vació.
Media hora, una hora de clase y aún no aparecía ¿Qué le había sucedido?
Capitulo 013:
Mire mi celular… ningún mensaje de su parte.
Los siguientes tres bloques de clases fueron… raros y largos. No sabía nada de él y me preocupaba más de lo usual, por lo que decidí acercarme a mi mejor amigo Chris antes de partir a mi habitación.
—Oye Chris— Interrumpí la animada charla que mantenía que mantenía con mi mejor amiga Susan.
— ¡Hayley! ¿Sucedió algo? — Quito su atención de Susan y la puso sobre mí.
—Em… si— Musité mirando al suelo. — ¿No sabes por qué Joe no vino a clases hoy?
¡Que absurda pregunta! Me sentía patética. Era la única persona con la que estaba la mayor parte del día y no sabía donde se encontraba.
—No, esta mañana no lo he visto por los pasillos ni en ninguna clase que tenemos juntos.
—Gracias de todas formas, sigan con su charla, lamento haber interrumpido— Les sonreí, acomode mi mochila tras mis hombros y me volteé para caminar lentamente.
— ¡Hayley! — Escuche detrás de mis espaldas la voz de mi amigo.
— ¿Si Chris? — Me volteé en ese instante.
—En un rato iremos a tomar algo ¿Quieres venir?
—No, aprovechare para adelantar mi tarea, de hecho no me siento muy bien— Que excusa tan perfecta. —Gracias, tal vez otro día.
—No hay problema— Sonrío y volvió a conversar con mi amiga.
Volví a voltearme para seguir el largo camino hacía mi cuarto pero esta vez con un pensamiento extraño ¿Qué me pondré para el baile de graduación? ¿Con quién iré? ¿Con Joseph? Tantas preguntas me causaban mareos. De hecho también pensaba en lo adorables que se veían mis amigos Susan y Chris juntos, pensamiento raro pero cierto. Cuando mi amiga estaba con el dejaba de ser aquella persona irritante que todos los días era y a su lado era una persona más calmada, algo lindo que solo el sacaba de ella. Por su parte Chris ponía cara de baboso cuando la veía o tenía cerca… solía prestarle atención solo a ella y olvidarse del resto.
Llegue a mi habitación, arroje mi mochila al suelo y me desplome sobre mi colchón para volver a los temas anteriores: Baile de graduación, Joseph, colegio, tarea… cosas difíciles.
Minutos después me puse de pie, quite los cuadernos del interior de mi mula y los deje sobre el escritorio. Al leer una y otra vez mis cuadernos leí en el margen de una de mis hojas: Jueves, examen de Matemática ¿Era verdad? ¡Tenía examen al día siguiente y no entendía un rábano la materia y para empeorar la situación, el genio en la materia no había dado señales de vida ese día!
Leí todos los libros que tenía a mi alcancé, repase una y otra vez los ejercicios y como resultado de mi estudio termine agotada sobre mi acolchado a las cuatro de la madrugada.
Tres horas después mi despertador sonó, sentía que no podía abrir mis ojos, tampoco tenía ánimos para levantarme de mi cómoda cama, de todas formas tuve que hacerlo. Bufé y me encerré en el baño. Me duche, vestí, peine y arregle todo en media hora. Tome los cuadernos que habían quedado sobre el escritorio y volví a guardarlos en el interior de mi mochila. Acomode esta detrás de mis espaldas y salí velozmente con dirección a clases.
Una vez más… tarde, el profesor estaba entregando las hojas del examen en mi llegada. Me senté en el lugar que compartía con Joe y otra vez… no estaba.
No podía concentrarme mientras rendía el examen, tenía miles de cosas en mente que se relacionaban con él, cuando miraba mi examen sentía que todo estaba escrito en chino.
Viernes, Sábado, Domingo… termine por reprobar el examen de Matemática y no solo mi preocupación por el aumentaba, sino también la de los directivos. No había dado señales de vida y su cuarto estaba con seguro, lo que menos quería imaginar era que se había marchado de allí.
Lunes… otra vez, el día más odiado por todos los estudiantes, no queremos levantarnos de la cama ni mucho menos ir a clases.
Una vez que estuve lista para ir a clases pasaron por mí Chris, Susan y Ryan.
Clases, clases, descanso, clases, clases y clases fue ese día, lo suficiente como para estresarme.
Volví a mi habitación pensando en que tampoco estuvo ese día ¡Dios, enloquecería! Sabía muy bien que si salía del colegio estaba en juego una sanción, pero necesitaba hacerlo. Arroje mi mochila en el suelo y salí de mi habitación.
Al llegar al patio delantero todo el colegio le recé a todos los santos de la historia para que me ayudaran a salir del colegio sin que nadie me viera… y así fue, cuando llegue afuera del colegio trote, a pesar de la lluvia, hasta pararme enfrente de un gran bosque.
Capitulo 014:
Tenía muy en claro que más de una vez Joseph huía al bosque cuando tenía problemas, el decía que estando solo allí los resolvería, nunca lo entendí en aquel sentido.
Camine entre los arbustos con suma precaución y miedo. Cada vez que daba más pasos la poca luz del día iba desvaneciendo ya que los grandes árboles la cubrían, parecía que la noche allí ya había caído y mis sentidos estaban más atentos que nunca. Los ruidos que oía eran cada vez más escalofriantes y me hacía pensar que en cualquier momento algo saldría a enfrentarme.
Era demasiado, no soportaba tanto suspenso, por esa razón di media vuelta para regresar al colegio y cuando comencé a caminar de regreso… me di cuenta que estaba perdida ¿Qué era lo que había hecho? Por inercia, apoye mi espalda, y esta no tardo en deslizarse por el tronco del gran árbol, con el sabio pensamiento de que si me tranquilizaba podría pensar en una escapatoria.
Di más de una vez mi nuca contra el tronco, cuando necesitaba ideas no las tenía.
Gire a uno de mis costados y visualicé de lejos una silueta humana caminar hacía mí. Entrecerré mis ojos y me puse de pie. Camine lentamente hacía esa silueta y cada vez que estábamos más cerca pude reconocerlo.
— ¡Joseph! — Corrí con fuerzas aún en mí hacía él.
Al fin estábamos nuevamente cara a cara… pero lo que veían mis ojos no era nada agradable. Si bien estaba con las mismas prendas de vestir que el último día que nos vimos pero su rostro estaba lastimado, su remera blanca con escote en V se mostraba arruinada dejando al descubierto parte de su torso también lastimado, rasguñado y algunos de estos aún sangraban, su pantalón pitillo ajustado lucía en la misma situación. Un panorama nada bonito ni agradable.
— ¿Qué fue lo que te sucedió? — Pregunte con mis ojos ya cubiertos en lágrimas al abrazarlo con sumas fuerzas. Su cuerpo estaba congelado y estilaba de agua.
El se mantuvo en silencio por unos minutos… fue entonces cuando su cuerpo perdió fuerzas y cayó al suelo.
—Adam, Adam…— Me agache para estar a su altura y agite su cuerpo con desesperación.
—Hayley— Susurró intentando ponerse de pie.
—No Joseph, quédate así, no te levantes— Lo impulse hacía atrás.
El se resistió y se puso nuevamente de pie sin quitarme los ojos de encima.
— ¿Qué haces aquí Hayley? — Frunció el seño.
—Supuse que estarías aquí por eso vine a buscarte… ¿Qué te sucedió? ¡Dios mío! — Exclame aún sin poder entender que era lo que le había sucedido.
—Hayley hazme el favor de volver al colegio— Entono serio.
— ¿Y dejarte aquí así como estas? No Joseph.
—No sabes lo que estas diciendo. Este bosque es muy peligroso, no puedes quedarte aquí.
— ¿Entonces que carajo haces tu aquí?
—Estoy por una razón completamente diferente, yo se porque estoy aquí. Vuelve por favor, no quiero cargar con otro peso de más… demasiado es con Nicholas— Sus ojos esta vez estaban más serios que nunca y penetraban más en los míos.
— ¿Tu que harás?
—No lo sé— Miro tras sus hombros. — ¡TU VUELVE!
— ¡No! ¡Quiero ayudarte! — Me resistí a irme.
— ¡NO NECESITO AYUDA, NO QUIERO TU AYUDA Y VUELVE EL COLEGIO AHORA MISMO! — Grito señalando el camino de regreso.
Me vi sorprendida en la forma en la que me hablo y rechazó mi ayuda. Retrocedí unos pasos sin quitarle los ojos a su lastimado cuerpo, di la vuelta y salí trotando con regreso al colegio.
Nuevamente la suerte estaba de mi lado y nadie me vio entrar al colegio.
Llegué a mi cuarto sollozando, corrí las cortinas de mi gran ventana para ver la lluvia caer… eso me tranquilizaba en aquellas situaciones.
— ¿Qué estas haciendo Hayley? ¿Llorando por alguien que te rechazó? No tienes que desperdiciar lágrimas en él— Me dije a mi misma en voz alta.
Me repetía aquello una y otra vez e intentaba convencerme de que el no era el indicado para mí… ¿Pero como podía negarme a algo que ya había nacido en mi corazón?
Capitulo 015:
Las ganas de romper todo lo que estaba a mi alcancé recorrían mis venas y sentía que no las tranquilizaría en ningún momento, pero no quería armar alboroto. Por lo tanto tome ropa limpia y me dirigí al baño para darme una larga ducha. El agua sabía deliciosa ¡Llevaba alrededor de una bajo el agua! Poco convencida, salí de la ducha, seque mi cuerpo con una sedosa toalla, me vestí y peine mi cabello.
Saque los cuadernos y apuntes, los deje sobre mi escritorio… para adelantar tarea.
Me exalte cuando sentí que a mi ventana le habían dado cuatro golpes. Supuse que sería Chris o Ryan, solían hacer eso con pequeñas piedras para llamar mi atención y abrirles la ventana. Me volteé de pocas ganas… grave error ¿Por qué lo hice? No era Chris ni Ryan, era Joseph que ya se encontraba detrás de ese vidrió.
—Gracias— Susurró al pisar el piso de mi habitación.
Cubrí las ventanas nuevamente con las enormes cortinas oscuras, si algún estudiante nos delataba o algún inspector nos veía juntos… estaríamos en grandes aprietos.
—De nada— Emití seria y volví a sentarme para continuar mi tarea e ignorarlo por completo.
—Hayley…— Lo oí susurrar detrás de mis espaldas.
—Cállate, quiero terminar mi tarea— Apreté con rabia mi lápiz.
— ¿Tu tarea son solo garabatos en el margen de la hoja? ¡Wow! — Se burlo.
Arroje mi lápiz con enojo sobre el escritorio y me volteé para mirarlo.
— ¿Quieres decirme que es lo que te sucede? ¡Ya no te entiendo! ¡Me harte!
— ¿Te hartaste? ¿De que? — Se arrodillo delante de mí.
— ¿Es broma cierto?
Negó con su cabeza sin quitar sus ojos de los míos.
— ¡De esto Adam! ¡De que un día me trates bien, otro mal, otro como quieres y así sucesivamente! Luego desapareces varios días sin avisar, te encuentro y me tratas mal ¡Y por último ESTO, haces de cuenta que nada paso y vuelves a ser el chico amable y dulce! — Farfullé y me puse de pie.
—Bueno… yo… yo lo— Balbuceo. —Lo siento. Últimamente no se que me sucede, pero tienes que saber que no es nada en contra de ti, al contario, estas en mi mente cada segundo del día.
—Seguro Joseph— Conteste con sarcasmo. —Terminemos con esto de una vez por todas, ve con tus vueltas y cuentillos a otro lado, yo seguiré enfocándome más en esto— Señalé mis cuadernos. —Y también olvidemos ese algo que había, supuestamente, nacido entre nosotros.
No podía creer que estaba relevando a mi verdadero yo, nunca antes le había hablado de esa forma a él, tampoco podía creer lo que acababa de decir ¿Realmente quería hacerlo? Claro que no, lo quería pero de esa forma las cosas no avanzarían nunca, estaba llena de dudas y el no respondía a ninguna.
—No Hayley, tu no hablas en serio, sabes que no quieres— Se acerco a mí y con una de sus manos acaricio mi mejilla.
—Claro que no quiero pero Joseph si las cosas continúan de esta forma… empeoraran ¿No lo notas?
—Si lo noto y también sé que el culpable de todo esto soy yo, todo tiene una sola explicación…—
— ¿Y que esperas? — Le interrumpí.
—Aún no es el momento, solo espero que sea pronto, no veo la hora de que sepas toda la verdad. Te pido que tengas algo de paciencia nada más y que me entiendas— Me envolvió entre sus fríos y fuertes brazos. —No, no quiero, no quiero alejarme de ti ¿Sabes? No quiero fingir que no te conozco, de que nada sucedió— Me susurró desesperado al oído.
No sabía que se iba a desesperar tanto por lo que había dicho, pero en el fondo me hacía sentir bien.
—Me creerías loco si te digo que nunca encontré a alguien como tú y que nunca encontrare a alguien igual, por eso mismo no quiero, no quiero que me dejes ir.
¡Justo lo que hacía falta para que toque mi corazón! ¿Tan tierno podía ser, acaso? Luego de aquellas lindas palabras me sentí la persona más egoísta del universo.
Lo impulse suavemente lejos de mí para tenerlo enfrente de mí con más libertad.
—Te odio— Entone con voz sería.
— ¡Hey! — Manifestó.
—Ahora me siento horrible por todas las cosas que te dije— Tome su lastimado rostro en mis manos e hice que me mirara a los ojos. —Sabes… siento un cosquilleo que recorre mi estomago y luego por todo mi cuerpo cuando estoy contigo, no se que significa pero es agradable.
—Creo que yo se bien que es— Sonrió.
Apreté mi labio inferior acercándome lentamente a él hasta por fin capturar su labio inferior con los míos. Acomode mis extremidades a la altura de su cuello, el en mi cintura y le dio acceso a su endulzada lengua a mi cavidad bucal para que se encontrara con la mía y comenzaran juntas una serie de caricias entre sí… interminables.
Capitulo 016:
Unos segundos más tarde el beso perdía intensidad e iba deteniéndose lentamente.
—Luego averiguare porque me sucede aquello— Sonreí aún cerca de él.
Me regalo una hermosa sonrisa que exhibía sus relucientes y perfectos dientes y se alejo de mi, lo suficiente como para recobrar la respiración perdida.
— ¿Y como estuviste en el examen de Matemática? — Saco un tema de conversación, grandioso pero… ¿Tenía que ser del colegio?
—Bien, ni lo imaginas, saque nueve punto cinco ¡Estudiando horas! — Exclamé con un tono burlón y obvio.
— ¿En serio? Te felicito— ¿A caso era bobo? ¡Nunca sacaría una nota tan alta en esa materia!
—Claro que no. Saque cuatro.
Camine hasta mi mochila y allí saque el examen todo arrugado, no me interesaba en lo más mínimo esa materia por eso dejaba los exámenes en el interior de mi mochila para que se pudran allí.
—Mira— Le entregue el examen y volví a sentarme en la silla que estaba anteriormente.
— ¡Wow! ¿Cuatro? ¡Esto es muy fácil!
Cada vez que decía eso me hacía sentir… tonta, estudiaba durante horas y cuando llegaba la hora de rendir mi mente estaba en blanco.
—Si estudiaste por horas… ¿Cómo es que no sacaste una buena calificación? — Dejo el vergonzoso examen sobre el acolchado.
—A la hora de rendir tenía la mente en otro lado, pensaba en otras cosas y por eso fue difícil concentrarme.
— ¿En que pensabas? — Enarco una ceja.
—En que mi compañero de banco había desaparecido sin avisar, nadie sabía de él y no podía tranquilizarme sino sabía como estaba— Lo mire obvia y el hecho una risita nerviosa. —Y también en el baile de graduación.
—Es este sábado, todos hablan de eso como si fuera la gran cosa, es solo un baile y ya— Dijo sin darle importancia al tema “baile de graduación”
—Para muchos es importante, más que nada para las chicas, para algunas su primer y último baile en la escuela… desean que ese chico que las tiene enamoradas desde pequeñas las invite, como en un cuento de hadas.
Si bien yo me encontraba en aquella situación, aguarden ¿Iría? Nadie lo sabía en aquel momento.
—Tu… tu… ¿Ya tienes pareja?
—Aún no me he decidido— Mentirosa, solo necesitaba diversión.
— ¿No te has decidido? — Entrecerró sus ojos.
—Aún no recibo la invitación del chico indicado ¿Tu ya invitaste a alguna muchacha?
—Se ve que la que quiero llevar conmigo es muy solicitada— Me miro con una sonrisa traviesa. —Así que optare por otra.
—Inténtalo… sería afortunada.
Claro, sería afortunada de ser la primera chica en golpear por mis incontrolables celos y la colgaría de los arbustos del colegio.
—Gran consejo, lo seguiré.
—Hayley… tu… tu— Se puso de pie enfrente de mí extendiéndome su mano y tartamudeando, se veía tan tierno y torpe que me sacaban una pequeña risa. —Hayley— Aclaró su voz. — ¿Quieres ir al baile de graduación conmigo?
¿Qué era lo que acababa de decirme? ¿Joseph me estaba invitando a ser su pareja en el último baile del colegio y de nuestro año? No podía ser cierto, debía ser un sueño… era demasiado perfecto para ser real.
—Me encantaría— Sonreí tomando su mano.
—No hay mejor pareja que no seas tú para este baile, solo quiero ir contigo… sino iría contigo no iría con nadie más— Me devolvió el gesto mientras acariciaba mi rostro con delicadeza.
Capitulo 017:
Martes, Miércoles, Jueves, Viernes, los días se pasaron, literalmente, volando, toda la semana fueron interminables exámenes, salidas con nuestro grupo de amigos, tiempo a solas con él y buscando el atuendo adecuado para ir a mi último y primer baile, pero no lo encontraba y temía porque jamás lo encontrase.
Viernes por la tarde ¿Qué mejor plan que salir con tu mejor amiga, luego de una semana agotadora, en busca del atuendo perfecto para el día siguiente? Oh y debo mencionar que Susan iría con mi mejor amigo, Chris.
—Mira este— Me enseño un vestido color negro con algo de brillo.
—No iremos a un funeral Susan, iremos a un baile de graduación.
—Es cierto— Rió.
Estuvimos más de una hora buscando el vestido adecuado por toda la pequeña ciudad, pero gracias al cielo encontramos los adecuados en la última tienda que pisamos.
— ¡Mira este! — Exclamé entusiasmada mirando de arriba abajo el vestido que había atrapado toda mi atención.
—Es hermoso— Sonrió. —Mira este— Me mosto el de ella. Color violeta oscuro con lindos detalles. —Por este me decidí.
—Te veras aún más hermosa con el y a Chris le encantará— Le asegure con una sonrisa formulada en mis labios.
—Gracias, a ti también te quedara muy bien ese vestido… ¿Quieres que los probemos? — Sonrió picara.
—Claro, pero espera— La detuve al ver que entraba con sumo entusiasmo al vestíbulo. —No nos veamos
— ¿Eh?
—Digo que te pruebes el vestido pero no me muestres como te sienta, quiero vértelo recién mañana por la noche.
—De acuerdo, buena idea.
Entre al vestíbulo que se encontraba al lado al que Susan había entrado. Reemplacé mi ropa por el vestido plateado hasta las rodillas y me mire al espejo… muy pocas veces vestía esa clase de ropa pero debo admitir que me quedaba sensacional.
Luego de comprar los vestidos partimos a comprar lo que nos faltaba: zapatos, maquillajes, accesorios, etc.
Por fin, después de cuatro horas, finalizamos nuestras compras y volvimos al infierno, el odiado colegio.
…
El cielo ya había oscurecido y el reloj marcaba 1:35 AM, tarde, supuse que debía irme a la cama. Me coloque mi pijama, cepille mis dientes, apague la pequeña lámpara que se encontraba sobre mi mesita de noche y me acobije bajo las suaves sabanas.
A los pocos minutos que acomode mi cuerpo sobre el cómodo colchón mi celular comenzó a sonar.
Aún conciente, tire las sabanas hacía atrás y camine hasta el aparato que estaba sobre mi escritorio.
— ¿Hola? — Pregunte adormilada.
— ¡Hola! — Saludo muy entusiasta
—Adam— Sonreí por inercia al saber que era él.
—Oh lo siento… ¿Estabas durmiendo?
—En eso estaba, pero no te preocupes, no puedo consolidar el sueño… se puede decir que estoy algo nerviosa— Bostecé.
— ¿Nerviosa?
—Si, por mañana, digo… por lo que sucederá en unas horas, ya es sábado— Camine en la oscuridad, con el aparato, de regreso a mi cama.
—No estés nerviosa, trata de pensar en que todo saldrá bien en el baile y…— Guardo silencio. —Entre nosotros también.
—Dios quiera que sí— Volví a cubrirme con las sedosas sabanas.
— ¿Fuiste de compras con Susan?
—Si y encontramos los vestidos adecuados ¡Ni te los imaginas! — Me gire para quedar completamente estirada y mirar el techo de la habitación.
—Por como lo dices… deben ser geniales ¡Quiero verte AHORA! — Carcajeó y yo lo acompañe con la mía.
—Oye ¿Tu no tienes sueño?
— ¿Por qué preguntas?
—Dentro de poco serán las dos de la madrugada y te noto igual que siempre.
—Estuve mirando un show aburrido en televisión hasta recién, supuse que al ser aburrido me dormiría, pero no fue así, aún no tengo una pizca de sueño… fue por eso que te llame, quería oír tu voz una vez más.
Arrugué con nervios mis sabanas y mordí mi labio inferior, Joseph estaba llegando al extremo con su dulzura, suponía que en cualquier momento sería mi funeral.
—Tú algún día de estos lograras acabar por completo con mi vida— Bromeé y me gire a un costado.
— ¡Hey! — Emitió con una encantadora risita. —Ok, ok, creo que mi misión ya esta completa, falta solo una cosa antes de despedirme…
— ¿Qué cosa?
—Desearte buenas noches, madrugada, como quieras llamarlo y… descansa.
—Gracias, ahora creo que si dormiré tranquila, tú llamaste y debo admitir que también necesitaba oírte.
—No hay de que. Pasare por ti a las 20:30 hs ¿De acuerdo? No estés nerviosa, relájate. Adiós Hayley.
—Ok, adiós.
Sin esperar un segundo más, corté la llamada y deje el aparato sobre mi mesa de noche e intente volver a tener dulces sueños pero… ¿Cómo quería que no estuviera nerviosa? Supongo que las chicas somos así, cuando se trata de algo especial con el chico especial.
Capitulo 018:
Día Sábado, día del baile de graduación, 14:0hs, si, estuve más de lo planeado para consolidar el sueño pero no fue algo fácil.
Me levante con pocas ganas de mi cama y fui directo al baño para cepillarme los dientes.
—No me bañare ahora, me bañare antes de ir al baile— Me dije a mi misma mientras me cepillaba los dientes.
Sonaba algo asqueroso, pero a las seis de la tarde, supuse, que debía empezar a prepararme y no faltaba mucho para que llegara la hora. Solo peine mi cabello, me vestí y baje por algo de comida a la cafetería del edificio.
En la cafetería no había nada de movimiento, algo raro pero aliviador, por eso fue más fácil conseguir algo para almorzar.
Llegue a mi habitación con mi almuerzo y pensé en tomarme mi tiempo, aunque los nervios recorrían mis venas y me apresuraban para embutir la comida.
Después de unas horas, después de dar vueltas por la habitación, mirar por la venta mucho tiempo, el reloj por fin marcaba las 18:00hs, corrí al baño para darme uno de los baños más largos de mi vida, una hora y diez minutos.
Una vez que termine, envolví mi cuerpo con una sedosa toalla. Cubrí las ventanas con las enormes cortinas oscuras y cerré bien la puerta de la habitación para poder vestirme allí, era extraño ya que siempre me vestía en el baño pero esa vez era diferente, debía tener precaución.
Me coloque la lencería y luego con mucho cuidado me coloque el vestido, que se encontraba tendido sobre mi cama, y mis bajos tacos.
Me senté enfrente del espejo y jugueteé con un mechón de cabello, pensando en que me haría.
Diez minutos luego opte por una cola de cabello y algunos mechones caían sobre mi rostro. No planche ni le eche ningún producto extraño a mi cabello, el natural es mejor.
Vestuario listo, peinado listo, solo faltaba el maquillaje.
Tome un brillo labial de color muy suave y lo pase por mis labios. Delinee mis ojos, enarque mis pestañas y me coloque sombras oscuras delicadas.
En mi pequeña cartera de color negra puse mi celular, un brillo labial y por si acaso, algo de dinero.
Un último vistazo antes de que llegara mi pareja y estaba más que lista.
Tres golpes a la puerta, suficiente para que llamara mi atención.
—Hola— Salude tímida al tenerlo enfrente de mí.
—Hayley, luces… preciosa— Me aludo son una sonrisa.
—Tu también, te sienta muy bien el esmoquin— Alude, si bien era la primera vez que lo veía vestido de esa forma, estaba hermoso.
—Gracias ¿Lista para irnos?
—Lista.
Entrelazo sus fríos dedos con los míos y salimos del edificio caminando tranquilos por los pasillos… debo mencionar que ese día los directivos hicieron una excepción: Los chicos tenían el permiso de entrar a nuestro edificio para pasar por sus parejas y llevarlas al baile.
Llegamos afuera y parecía que toda la gente del mundo estaba en un solo lugar: El pequeño parque que nos separaba del colegio. Las parejas iban y venían, otros discutían y yo le rezaba a Dios para que no discutiera con Joe esa noche, a pesar de aquellas complicaciones pudimos llegar a salvo al gimnasio del colegio.
— ¡Hayley! — Oí la chillona voz de mi amiga detrás de mí.
— ¡Susan! — Me volteé.
Corrió hasta mí y me dio un fuerte abrazo. Debo admitir que mi amiga lucía sensacional: llevaba el vestido elegido el día anterior, tacos conminativos y el cabello suelto hasta a altura de sus hombros.
—Luces hermosa ¡Te lo dije!
—Tu igual, mírate— Emitió con una enorme sonrisa en sus labios.
—Estas… hermosa Hayley— Aludo con timidez detrás de Susan mi mejor amigo Chris, encogido en hombros.
—Gracias Chris.
Unos minutos más de conversación… y fueron interrumpidos, la directora subió al escenario y nos dio la bienvenida al último baile.
—Disfruten— Fue lo último que dijo y se retiro sonriente.
El primer bloque de baile fue muy movido ¡Los estudiantes más nerds eran los que dominaban la pista de baile! Pero también, en un baile de graduación… no pueden faltar los lentos.
— ¿Todo esta saliendo como lo imaginabas? — Murmuro Joseph mientras nos movíamos al compás de la música lenta.
—No exactamente igual pero en conclusión todo marcha muy bien— Sonreí dejando mis torpes nervios atrás.
—Me alegra oír eso— Con la yema de uno de sus dedos toco la punta de mi nariz.
Apoye mi anatomía en su hombro, extrañaba embriagarme con la deliciosa fragancia varonil tan distintiva que él usaba a diario.
—Hayley ¿Me disculpas un minuto? — Se impulso levemente hacía atrás. —Debo salir a tomar algo de aire.
— ¿Por qué? — Fruncí el seño quitando mi anatomía de su hombro.
—Es… no, el aire… me… debo salir, en unos minutos vuelvo ¿Si?
Sin dejarme siquiera responderle salió trotando de la pista de baile hasta la puerta.
—No Adam, no otra vez— Exclamé para mi misma aún parada en la pista de baile.
Salí al trote por la puerta, gracias al cielo pude verlo… ¿Saliendo del establecimiento? ¿Eh? No lo pensé un segundo más, decidí seguirlo y averiguar de una vez por todas que le sucedía que siempre se iba sin ningún tipo de explicación.
Capítulo final:
Cada vez se iba alejando más del establecimiento, más de lo permitido y cuando quise darme cuenta ¡Estábamos saliendo de la ciudad! De todas formas no me detuve y lo seguí.
— ¿A que viene aquí? — Pregunte atónita a la nada al ver que se metió entre los arbustos de un enorme bosque.
Minutos más tarde pensé que le había perdido el rastro pero pude visualizarlo a lo lejos encima de una persona desconocida que vestía muy simple, parecía un trabajador de los campos que estaban cerca de esa zona ¿Qué hacía Joseph sobre él? Necesitaba averiguarlo, por esa razón me escondí detrás de un arbusto que no estaba nada lejos de esa escena.
— ¿Qué… que quieres? — Balbuceaba con gran susto el hombre.
Joseph río irónicamente mirando al cielo y luego volvió a clavarle los ojos al indefenso hombre.
— ¡Dime! ¿Quieres dinero, no es así? Ten… ten— Saco una gran cantidad de dinero y la coloco delante de sus ojos.
—No, el dinero no me interesa.
Un enorme silencio se puso entre medio y solo podía oír la agitada respiración, producto al miedo, del hombre.
—Sabes…— Joseph se puso de pie y el hombre en un pestañar imito su acto y quedo intacto, de pie. —Estoy sediento ¿Imaginas los errores que casi cometo? — Otra vez reía de esa forma nada agradable y caminaba en el entorno del hombre. — ¡Estuve a punto de matar a mi novia! Irónico ¿Cierto?
¿Joseph tiene novia? Grandioso ¿O se refiere a mí? Pensé, aunque si bien nunca habíamos formalizado nada con la palabra “novios”.
—No, no… no en-t, no entiendo— Balbuceo el hombre mirando al suelo.
— ¿Qué no lo dije? ¡ESTOY SEDIENTO! Pero también debo controlar mi irá por miedo a hacerle daño.
— ¿Ha?
Puso sus ojos en blanco y mis ojos no podían creer lo que veían…
Joseph tomo al hombre del cuello de su remera y lo dio contra un enorme tronco de árbol, fue impactante ver ¿Esa fuerza superior? Corrió hacía su victima, que se encontraba en el suelo, y le dio fuertes golpes en el rostro, el pobre hombre sangraba ya por todos lados.
Tomo al hombre, una vez más, por el cuello de su remera, el pobre parecía ya no vivir, y… coloco sus dientes en el cuello del hombre.
— ¿Qué? — Susurré con terror lo más bajo posible.
Es indescriptible como se veían los ojos de Joseph en aquel momento, bien grandes y respiraba e inhalaba aire rápidamente.
Un minuto después dejo caer a su victima a la altura de sus pies. Él se quedo intacto paseando su vista por sus alrededores.
— ¡¿Quién anda ahí?! — Grito.
Maldición, si salía ¿Qué me haría? Nunca antes había esperado eso de su parte. Estaba aterrada.
— ¡Sal de una maldita vez! — Volvió a ordenar entre gritos.
Mis ojos se llenaron rápidamente de lágrimas, abracé mis piernas y hundí mi rostro en ellas.
— ¡¿Quieres que te busque, no?! De acuerdo… comenzaré.
No tenía escapatoria, supuse que sería mi fin. Junte valor e hice lo que debía hacer.
—No hace falta que me busques, estoy aquí— Salí de entre los arbustos y camine a él con las piernas temblorosas.
—Hayley— Emitió sorprendido. —Tú… tú… ¿Qué haces aquí?
—Eso es lo que yo debo preguntarte a ti ¿No? Así que… eres un asesino— Mire al hombre ya muerto en el suelo.
—No… es que… mira—
— ¿Qué tienes para decirme ahora? ¡Acabaste con la vida de un pobre e indefenso hombre! ¿Por qué eh? ¡Dime! — Lo interrumpí acercándome más a él, ya estábamos cara a cara.
— ¡Hayley! — Levanto el tono de voz y me tomo con fuerzas del brazo.
— ¿Qué harás ahora? ¿Me mataras también? ¡Eres una caja de sorpresas Joseph! ¡Mátame si es lo que quieres! —
— ¡Cállate! — Esa vez fue el quién interrumpió. — ¡No quería hacerte daño!
— ¿Eh? ¿Entonces soy yo la culpable de la muerte de esta o varias personas más?
— ¡¿Quieres dejarme explicarte las cosas?! — Levanto tan alto el tono de voz que logró dejarme callada.
—De acuerdo— Nunca antes había estado tan aterrada por tenerlo tan cerca y tan serio.
—Siempre supe que algún día te enterarías de quién soy realmente pero nunca pensé que sería de esta forma— Por suerte se había calmado y volvía a tener ese tono de voz relajado. —Mira Hayley… yo… lo que realmente soy… agh— Bufó y guardo silencio. —Soy un vampiro.
A penas término de hablar estaba segura de que estallaría en carcajadas, pero hice el esfuerzo para no liberarla.
— ¿Vampiro? ¿Joseph que clase de broma es esta?
—No es una broma Hayley— Volvió a mirarme. — ¿A caso no me crees?
Negué con la cabeza intentando de esquivar su seria mirada.
—Entonces… ¿Por qué mis ojos cambian de color? ¿Por qué mi piel es tan fría? ¿Por qué soy tan pálido? ¿Por qué nunca como en el almuerzo? ¿Por qué nunca estoy cansado y no duermo? ¿Ha?
—Adam…—
—Te lo explicare mejor si eso es lo que quieres— Me interrumpió. —Solo… no me interrumpas ¿Si?
—Si
Inhalo aire, cerró sus ojos por un segundo y volvió a mirarme.
—Me convertí en esto la noche que saldríamos juntos ¿Recuerdas? Una hora antes había estado bebiendo, si lo sé, es extraño que yo haga esas cosas pero sentía que quería acabar con mi vida y no tenía el valor suficiente para hacerlo. Sabes que mi hermano Nick murió y nunca deje de sentirme culpable, es un peso que llevo aquí— Toco su pecho. —Estaba algo sobrio por lo que recordé nuestra cita. Intenté volver pero quede atascado en este bosque, seguí y seguí y luego me interesaba encontrar la muerte por esta zona y fue entonces cuando un vampiro se abalanceo sobre mí cuerpo, no me negué, solo deseaba que me mate pero me convirtió en lo que soy ahora.
— ¡Wow! — Exclamé sorprendida y el miedo se esfumaba de a poco. — ¿Eso también influyo en tus idas sin explicaciones?
—No, eso fue por decisión propia.
—Detestas pasar tiempo conmigo— Reí con sarcasmo y me crucé de brazos.
—Claro que no Hayley ¿Cómo puedes pensar eso? — Frunció el seño. — ¿Sabes que nos alimentamos… bueno… de, de sangre, verdad?
Fruncí mis cejas dudosa, no tenía la más mínima idea de cómo era un vampiro.
— ¿Sabes por qué me iba repentinamente? ¡Tu sangre me tentaba! ¡ME TIENTA! Pero te quiero más de lo que cualquiera podría imaginar y jamás te haría daño alguno, por eso es que mate a Cassie, a este hombre y a muchas personas inocentes.
— ¿Tu mataste a Cassie? ¿Por qué Joe?
— ¿No escuchas lo que te digo? ¡Tenía que desquitarme con otras personas para no hacerte daño a ti! ¿Recuerdas esa noche que te bese y prácticamente te lastime? ¡Estuve a punto de acabar con tu vida! ¿Y sabes qué? Esos días que estuve desaparecido sin ninguna señal ni aviso y me encontraste en este bosque en las peores condiciones fue porque estuve suplicando que me mataran, que acabasen con mi vida porqué sentía que te había lastimado, los únicos que me dañaron fueron los animales salvajes… quiero protegerte de mi mismo.
Mi corazón se detuvo en seco al oír cada palabra que salía de su boca.
—No debes temerme, jamás te haría daño a ti— Corrió uno de los mechones de cabello que caían sobre mi rostro, así obtuvo más libertad para acariciarlo suave y lentamente. —Ahora si quieres puedes odiarme por el resto de tus dias pero recuerda que lo hice para protegerte. Tú eres… sin lugar a dudas, la razón por la que continuó en el estupido colegio.
Cada palabra que decía, cada movimiento que emitía lograba quitarme la voz, no podía creer todo lo que había hecho por mí, cosas horribles, malas, solo para no dañarme.
—Te amo Hayley— Rompió mi silencio de pensamiento y despertó, una vez más, mi atención. —No imaginas cuan arrepentido estoy de haberme convertido en esto, si lo hubiera evitado nada de esto hubiera sucedido— Susurro.
—Descuida— Murmure tomando su rostro entre mis manos, luego lo pose enfrente de mí. —Te amo Adam— Admití sin quitar mis ojos de los de él.
Él sonrió algo sorprendido y se acerco a mis labios para que hagan contacto con los suyos… por fin sentí el mejor beso de todos. Sus labios jugaban de una manera tan seductora con los míos. Sus facciones se posaron en mi cintura y las mías se enredaron en su sedoso cabello. Su lengua se abría el paso entre mis labios para encontrarse con la mía y desataron juntas una guerra a muerte.
Sin dudas, el beso más largo, tierno y apasionado de la historia, donde sentía que nos entregábamos un millón de sentimientos
— ¿Quieres que volvamos? A esta hora todavía siguen pasando buena música, incluyendo la música lenta y me gustaría bailar todas las piezas contigo— Sonrió con ternura.
—Me encantaría— Baje lentamente mis manos por sus hombros, pechos, abdomen hasta llegar a su cintura.
Nos dimos un fuerte abrazo entre todo el viento que corría, su cuerpo no era el mejor abrigo pero para mí estaba más que perfecto.
—La temperatura comenzara a descender y no quiero que te congeles— Entono con preocupación.
—Si tu lo dices…— Sonreí traviesa.
Sus dedos se entrelazaron con los míos y caminamos de regreso al baile por el oscuro y tenebroso bosque… aunque ya dejaba de ser tenebroso para mí, apretando su mano me sentía más que segura, protegida y amada, solo él me hacía sentir de esa manera…
FIN